Cómo compaginar la vida personal y profesional en 3 pasos

junio 1st, 2021

A lo largo del día realizamos muchas actividades que van consumiendo nuestro tiempo y nos gustaría disponer de más horas para hacer muchas otras.

El trabajo supone 8 horas de nuestro día, sin contar la franja en la que vamos a comer y los traslados. Ahora que algunos teletrabajamos, lejos de cumplir menos horas, ¡trabajamos aún más horas! Al llegar la tarde, debemos recoger a los niños o ayudarles en sus tareas, hacer la compra y otros recados. Quizá nos hayamos llevado más trabajo a casa.

Por algún motivo llega la hora de dormir y caemos rendidos sin tiempo ni energía para nada más. Nos sumergimos en la rutina esperando al fin de semana para poder descansar y pasar tiempo con los nuestros. Los viernes son una liberación y los lunes son el desánimo.

Nuestro cuerpo también va indicando que necesita un cambio; nos sentimos cansados, apáticos, sufrimos de estrés, sentimos ansiedad al pensar en todas las cosas que nos quedan por hacer. Nuestro de estado de humor va cambiando constantemente.

Pero ¿no te gustaría pasar más tiempo con tu familia? ¿Te apetece salir y cenar con tu pareja aunque sea todavía martes?¿Quieres apuntarte al gimnasio sin pensar en los días que vas a faltar?

La vida familiar nos hace sentir parte de un todo, nos ayuda a crear vínculos y a crecer. Ampliamos nuestra visión al compartir tanto los éxitos como los fracasos. Nos hace más colaborativos y menos egoístas. Es una parte fundamental de nuestro desarrollo personal, especialmente en niños y adolescentes. Nos aporta muchas experiencias y aprendizajes.

La vida en familia, como toda relación, hay que cuidarla y mantenerla. Hay que aportar y recibir, sea cariño, sea atención o sea cuidado. Además, es una relación en constante evolución. Puede que lo esencial hace años ahora haya cambiado. A veces lo que necesitamos es un espacio personal para cuidar mejor a nuestra familia. Sin embargo suele haber una constate que nos impide disfrutar como nos gustaría: el tiempo.

Sea cual sea el punto de partida, voy a explicar 3 sencillos pasos para compaginar tu vida personal y tu vida profesional sin procrastinar:

1. Sueña, párate a pensar

El primer y más importante de los pasos es hacerse una pregunta que pocos contestan: ¿Qué quieres conseguir? Ahonda en tus ilusiones y deseos tanto para tu vida familiar como para tu futuro profesional.

¿Te has parado a pensar alguna qué quieres conseguir para ti y para tu familia?¿Qué quieres vivir? ¿A dónde te gustaría viajar? ¿Qué actividad quieres probar?¿Qué quieres aprender?

No hace falta que todo sean grandes logros. Lo mejor es empezar con pequeños pasos. Tal vez lo que queramos sea simplemente cenar en familia para hablar sobre lo que nos ha pasado durante el día. También puede que deseemos ver una película acompañados los viernes por la tarde sin tener que preocuparse por nada más. O salir los domingos por la mañana a caminar por la montaña. Concréta tu objetivo como si fuese un titular.

Debemos saber hacia dónde nos dirigimos para aclarar el camino. Especifica qué quieres conseguir, disfrutar y compartir con tu familia. Sumérgete en todas aquellas cosas que te gustaría hacer y que todavía no has hecho. Imagina cómo te sentirás cuando las disfrutes. Tómate tu tiempo.

Y mientras te recreas en esa sensación pregúntate ¿qué te llevas?¿Qué ganas? Siempre habrá una respuesta para esas preguntas. Cuanto más profundices más información obtendrás. A lo mejor lo que deseamos es mejorar la comunicación con nuestros hijos, disfrutar de una cita en pareja, aprender un deporte nuevo u otro idioma. Solo es necesario un requisito: que quieras conseguirlo.

2. Planifica hasta el ocio.

Estamos acostumbrados a tener un horario de trabajo pero ¿tienes también un horario de familia? Es hora de crear uno. No sólo debemos apuntar las fechas importantes que suceden una o dos veces al año. Es importante reservar tiempo para compartir en familia. Esto es extensible a las tareas domésticas y otras obligaciones de nuestra vida personal:

  • Crea una lista. Empieza apuntando todo lo que quieres hacer durante la semana. Escribir ayuda a nuestro cerebro a enfocarse para conseguir nuestros objetivos. Inconscientemente nos obligamos a realizar el máximo de cometidos escritos.
  • Urgente o Importante. Mantener una vida personal plena y saludable incluye saber qué es importante y urgente, tanto dentro como fuera del mundo laboral. Divide las actividades según su importancia y su urgencia. Elimina todas aquellas que no sean ni urgentes ni importantes y que simplemente nos consumen tiempo. Delega las tareas que no sean importantes pero tengan que resolverse con urgencia.
  • Fecha y hora. Establece el momento o la franja horaria que vas a invertir en cada actividad. Los calendarios y agendas nos facilitarán la tarea. También podemos establecer alarmas o mensajes programados como recordatorios.

Asegúrate de sacar tiempo todas las semanas para disfrutar de tu familia y de los objetivos personales que te has propuesto.

3. Pasa a la acción

Lo importante es dar un primer paso. Comienza con pequeños retos establecidos y planificados. Disfruta, comparte y vive. Es importante saber estar en el ahora sin pensar en lo que tendremos que hacer más tarde o en lo que hemos hecho anteriormente. Diviértete rodeado de los tuyos.

Para ello empieza por decir “NO”. Este pequeño adverbio puede aportarte mucho tiempo libre. Y es que nos comprometemos con muchas cosas para ayudar a otros, por no saber delegar, por controlar el resultado o por la razón que queramos y terminamos sin tiempo para lo que realmente deseamos hacer.

Otra manera de cumplir con nuestro horario propuesto es completar los deberes o tareas más o menos impuestas, como pueden ser las domésticas, en familia. Podemos repartirlas o hacerlas en compañía. ¿Lo has probado alguna vez? Compartir consigue que nos sintamos útiles y ayuda a bajar nuestros niveles de estrés. Seguro que cambiamos nuestra percepción de algunas obligaciones si las desarrollamos acompañados.

Una de las cosas que olvidamos cuando nos proponemos un reto es premiarnos al conseguirlo. Cada vez que consigas completar una actividad programada ¡prémiate! Piensa en pequeños placeres que no sueles disfrutar. Puede ser simplemente tiempo para descansar. La recompensa depende de ti.

Y recuerda hacer siempre balance. ¿Qué has conseguido durante la semana? ¿Es necesario hacer algún cambio en tu agenda? ¿Lo podrías haber hecho mejor? Pregúntate lo más importante: ¿Cómo te sientes?

No hay una fórmula mágica para compaginar todas las cosas que queremos hacer durante el día porque solo tenemos 24 horas. Sin embargo, podemos llegar mucho más lejos si tenemos un plan de acción.

Como ves, es cuestión de clarificar lo que queremos hacer, planificarnos bien el tiempo y disfrutar de cada paso que demos. Seguramente los dos primeros puntos sean algo recurrente en nuestro trabajo pero no lo suele ser así en el ámbito personal.

Cuidando nuestra parte familiar y personal estaremos cuidando también nuestra parte profesional. Nuestro estado de ánimo se mueve indistintamente en ambos terrenos. Liberar estrés nos ayudará a ser más productivos y a enfocarnos de forma más rápida. Mejorar nuestros vínculos personales contribuirá también a mejorar el ambiente de trabajo.

Por último, recuerda premiarte y hacer balance. En el trabajo vemos normal que nos ingresen un salario por nuestro trabajo. Así mismo sucede cuando debemos cuantificar resultados, planificar y programar reuniones para conseguir nuestros proyectos. ¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestros objetivos personales y familiares?

Imagina, planifica y disfruta de una vida más plena.

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