Técnicas de apoyo al tratamiento

junio 8th, 2021

relajación

Las técnicas de apoyo al tratamiento ayudan a que el proceso sea más eficaz y mejoran el estado de ánimo del paciente. El tratamiento de una enfermedad puede ser un proceso largo y denso. No solo la dolencia sino el procedimiento, la medicación o la rehabilitación pueden ser frustrantes.

Uno de los puntos clave en la recuperación es el estado mental y emocional de una persona. Como ocurre en los entrenamientos físicos, la motivación y el bienestar ayudan a mantenernos constantes en nuestros objetivos.

La predisposición a curarnos es parte de nuestro empuje. Sin embargo, no suele ser suficiente cuando no vemos los resultados en un corto o medio plazo.

Para complementar los tratamientos médicos o los procesos de recuperación, existen técnicas que pueden ayudar a mejorar nuestros resultados y restablecer un estado de ánimo positivo.

Aquí encontramos la medicina integrativa, donde se aúnan tratamientos alternativos, naturales y médicos para ofrecer un mejor resultado a los pacientes. Es esencial la búsqueda de la causa y ver al paciente como un todo, prestando atención al padecimiento, al cuerpo y la mente en su conjunto.

Entre las propuestas alternativas existen disciplinas como la acupuntura, la homeopatía o la naturopatía, entre otras.

Cuando hablamos de tratamientos naturales nos referimos a procesos como la una dieta específica o ejercicios físicos adaptados. Más también existen técnicas sencillas y fáciles de desarrollar que han demostrado tener unos efectos muy beneficiosos en los pacientes.

Vamos a explicar brevemente 5 técnicas que son de gran apoyo durante un proceso de recuperación o rehabilitación:

1. Relajación

Un estado físico y mental de quietud y paz nos aliviará de muchos síntomas, disminuyendo los niveles de estrés y nos libera de sensaciones negativas como son el cansancio, la frustración, la ansiedad, etc.

La técnica que queremos explicar se basa en las respiraciones profundas, atendiendo a cada parte de nuestro cuerpo. Es importante realizarlo en un lugar donde haya el menos número posible de distracciones. Podemos utilizar una música relajante que nos aísle de otros sonidos. Debemos estar cómodos: si estamos sentados en una silla, mantendremos la espalda recta y las piernas separadas en línea con nuestros hombros; si preferimos estar en el suelo o tumbados, estaremos en una posición cómoda con la espalda recta.

Empezaremos tomando aire por la nariz mientras contamos hasta 3. Debemos notar cómo se hincha nuestro abdomen para llenar al máximo nuestros pulmones.

Mantenemos el aire inhalado durante al tiempo que contamos hasta 6. Y exhalamos lentamente contando hasta 9. Y repetiremos hasta completar 5 respiraciones completas.

Tras el primer ejercicio notaremos cómo nuestro cuerpo se va relajando. Prestaremos atención a nuestro cuerpo, cómo van desapareciendo las tensiones y nos centraremos en la respiración, sin pensar en nada más. Es normal que nos distraigamos pero, con las repeticiones, será cada vez más sencillo.

2. Visualización

Un ejercicio muy poderoso para conseguir cualquier objetivo es la visualización. Se utiliza en todo tipo de campos, incluido en la rehabilitación o el proceso de curación de un paciente.

Se basa en experimentar el éxito del objetivo marcado y cómo nos vamos a sentir cuando lo consigamos.

El primer paso es conocer el punto al que nos dirigimos, a dónde queremos llegar. Podemos visualizar el momento en que nos hemos recuperado completamente de nuestra dolencia. Una vez tengamos en mente nuestro objetivo, nos sumergiremos completamente en ese momento.

Para esta técnica es mejor comenzar con los ojos cerrados en una posición cómoda. Nos centraremos en el momento en que hemos alcanzado nuestro objetivo. ¿Cómo es ese momento?¿Dónde estás?¿Con quién estás? Responde a todas las preguntas de tus sentidos: ¿Qué ves?¿Qué oyes?¿Qué sientes?¿A qué huele?¿Qué sabor tienes en la boca?

Podemos disfrutar de nuestro éxito el tiempo que deseemos. Nos motivará y nos ayudará a ver nuestra situación desde un punto de vista más amplio. Este ejercicio es una buena práctica diaria en nuestro proceso de recuperación.

3.»Actúa como si…»

Este ejercicio se utiliza para mejorar comportamientos, hábitos o adquirir habilidades nuevas. Como el propio nombre indica, se trata de realizar una actividad o acción que no podríamos hacerla salvo si fuésemos otra persona o la misma pero con las habilidades ya adquiridas.

En este caso, nos centraremos en aquellos hábitos de los que queremos desprendernos o en las habilidades que queremos adquirir. Debemos identificar aquellos impedimentos que nos hacen procrastinar y las competencias que nos ayudarían a mejorar.

Una vez los tengamos identificados elegiremos una tarea que realizar. ¿Cómo la desarrollaría una persona que no tuviese esos impedimentos? O ¿Cómo la llevaría a cabo si ya tuviese esa habilidad? Poco a poco debemos pasar a la acción y realizar nosotros mismos esa tarea. Con pequeños pasos conseguiremos muchos éxitos.

Es importante reforzar cada logro conseguido y aplaudir nuestros progresos.

4. El anclaje

El anclaje es una técnica de programación neuro-lingüística muy utilizada. Consiste en conectar una sensación, una emoción o un sentimiento con un estímulo para nuestros sentidos, como puede ser una fotografía, un perfume o una canción.

Esta conexión la hemos sentido alguna vez sin darnos cuenta al oler una esencia que nos ha recordado a una persona o al escuchar una canción, que nos ha transportado a un momento vivido específico.

El objetivo de esta técnica es poder trasladarnos a ese momento siempre que queramos. Es necesario primero elegir esa sensación que queremos revivir. Puede ser un momento con nuestra familia, un estado de relajación o de empoderamiento.

Tras decidir cómo te quieres sentir: ¿Qué imagen, olor o sonido te recuerda a esa sensación? A veces es necesario realizar antes una visualización para profundizar todo lo posible en nuestros sentidos.

Una vez elegido el anclaje mantenlo cerca. Escucha, huele o mira tu ancla cada vez que necesites recuperar esa sensación de bienestar que has elegido.

5. Posturas de poder

Una investigación de la Universidad de Harvard en 2010 reveló que podemos conectar con distintas emociones cambiando nuestra corporalidad. En esta investigación se centraron en posturas de empoderamiento.

Descubrieron que, manteniendo al menos 2 minutos una postura de poder podemos bajar nuestros niveles de cortisol, aumentar nuestra testosterona y nuestra tolerancia al riesgo.

En los momentos en que nos sentimos deprimidos o cansados, nuestro cuerpo lo refleja encorvándose y encogiéndose. Tendemos a cruzar los brazos y las piernas.

Del mismo modo reflejamos en nuestra corporalidad nuestra sensación de fortaleza y predisposición; estiramos el cuerpo, subimos la cabeza y abrimos brazos y piernas.

Esta es la técnica más sencilla y con resultados inmediatos. Para cambiar nuestro estado de ánimo podemos simplemente ponernos de pie, con las piernas separadas y las manos sobre nuestras caderas. Esta postura del “superhéroe” mantenida por un par de minutos conseguirá que nos sintamos más fuertes y empoderados.

Estas técnicas son accesibles a todo el mundo y pueden practicarse con asiduidad. Con ellas aumentará la motivación en los procesos de tratamiento y ayudará a la mejora del paciente. El hábito de incluirlas en nuestro día a día conseguirá que los resultados sean cada vez más notables.

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